Como te conté en el post anterior, ya llevamos un año reduciendo el plástico en nuestras vidas y quizás muchos os encontráis dificultades a la hora de reducir el plástico y la basura en general cuando se tienen hijos.

Quien más o quien menos, todos nos encontramos con dificultades a la hora de ‘hacer las cosas bien’, para que nos vamos a engañar. Quien no tiene hijos, tiene animales, o pareja negada a colaborar, o familiares que no entienden nuestro estilo de vida… De esto hablaré en otro post, de cómo lidiar con nuestro entorno más cercano, pero podemos tener la firme convicción de que lo que hacemos, aunque no siempre sea fácil, dejará una huella de esperanza imborrable en este mundo.

Para mí, tener hijos (tengo dos peques) fue un gran impulso para hacer las cosas mejor. No quería que mis hijos crecieran pensando que pueden vivir en un mundo de usar y tirar sin consecuencias. No quería que utilizaran la materia, lo que la tierra nos presta, con descaro, sin agradecimiento y sin respeto, como si eso fuera algo normal. Y lo menos que quería, era que mis hijos vivieran “endeudados” con la naturaleza.

Hay muchas cosas que han sido muy fáciles de cambiar. Otras… nos ha costado. Y otras, simplemente, todavía no hemos conseguido. Pero igualmente, apostamos siempre por la sencillez, por tener sólo lo justo y necesario y no dejarnos engañar por la publicidad que nos hace pensar que necesitamos mil cosas para que nuestros hijos tengan una vida cómoda y confortable.

Pero antes de contarte lo que utilizamos nosotros para que nuestros hijos generen la menor basura posible, me gustaría contarte porqué pienso que tener hijos sí es sostenible.

Porqué pienso que tener hijos SI es sostenible

Un reciente estudio ha analizado qué acciones podría llevar a cabo una persona para reducir su huella de carbono. “Comer una dieta basada en vegetales, evitar los vuelos en avión, vivir sin coche y tener familias más pequeñas”, dijo el investigador de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) y coautor del estudio, Seth Wynes.

La sobrepoblación es una de las causas del cambio climático y la degradación de nuestro planeta, y esto hace pensar que tener hijos hoy en día es una gran irresponsabilidad y falta de conciencia.

En mi opinión, la tierra tiene recursos de sobra para todos. El problema es que está sobrepoblada de personas consumistas e inconscientes. De hecho en este mismo estudio, Wynes aclara que el problema no es tanto tener más hijos sino tenerlos en una sociedad insostenible, donde cada persona emite demasiada polución climática. Para hacerse una idea, mientras un habitante de la República Democrática del Congo emite al año 30 kilogramos de CO2 al año, según datos de 2016 del Banco Mundial, un estadounidense emite 16,4 toneladas.

Cuando quedé embarazada de mi primer hijo, escuché una conversación por casualidad, entre un guía espiritual y una señora que iba a ser abuela. Ella estaba realmente enfadada porque su hija traía hijos a este mundo. Él guía le dijo: necesitamos familias que “salven” este mundo del caos, necesitamos familias que trabajen para crear una sociedad justa y comprometida. No tener hijos, sería egoísta.
En aquel entonces no entendí muy bien, pero cuanto más tiempo pasa, más comprendo aquellas palabras.

Justamente hace unos días me preguntaron si no me parecía contradictorio tener un modo de vida ecológico y tener hijes. Me pareció una pregunta fantástica, porque sé que es un tema de debate y esto era algo de lo que quería escribir en este mismo post.

Y comparto con vosotros mi respuesta: El mundo está lleno de familias y personas infelices y perdidas. Que han perdido su capacidad de discernimiento entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo que es justo y lo que no. Un mundo lleno de personas que no sienten empatía hacia los demás y que sufren en su camino. Un mundo sin valores… Eso es lo que heredan sus hijos, las nuevas generaciones. Si me limito a ver sólo esta parte, siento que tener hijos hoy en día es una irresponsabilidad por la que pagaremos todos, pero me gusta ver más allá.
¿En manos de quién queremos dejar este mundo?
Necesitamos familias y futuras generaciones con valores, que respeten su entorno, que sepan de donde vienen y tengan capacidad de discernimiento. Que sientan agradecimiento, empatía y deseen ayudar a los demás. Necesitamos que el futuro esté en manos de personas así, porque si no, no habrá futuro.
Por eso pienso, que sería maravilloso que personas concienciadas y llenas de amor, puedan formar familias con valores, porque las necesitamos.

Por mi parte, haré todo lo posible para que mis hijos sean parte del cambio, así como lo sean también sus hijos, si deciden tenerlos. Y tal como conté aquí, sobre lo que de verdad importa, en mis manos está que mis hijos amen la Tierra y no olviden nunca que son parte de ella.

Baño e higiene – Sólo lo necesario

Esto es todo lo que utilizamos

Como veis, es un kit muy básico y sencillo, con lo esencial. Nunca hemos usado cremas hidratantes, ni lociones especiales para niños, ni… no se cuantas cosas más hay en el mercado. Sólo aceite de almendras en caso de irritación por el pañal, nada más.

Tampoco usamos servilletas ni toallitas desechables. Para limpiarlos cuando se ensucian, cuando están comiendo o cuando están resfriados, utilizamos pañuelos de tela que hemos hecho a partir de ropa que íbamos a desechar.

Los pañales de tela ha sido el cambio que más me ha costado hacer. No fue nada fácil. A mi hija le irritaba su propia humedad y fue un proceso de adaptación muy complicado. Ahora estamos muy contentos del cambio, aunque no ha podido ser al 100% porque por las noches seguimos usando desechables ya que no aguanta la humedad tantas horas (ooooh…).
Una vez nos hemos adaptado al cambio, ha sido realmente fácil. Los lavamos en la lavadora junto con el resto de ropa y no nos supone ninguna lavadora extra, ni esfuerzo añadido. * Los lavamos con nueces de lavado.

Todo lo que se puede comprar de segunda mano o pedir prestado

Ropa, cunas, cochecitos, bañeras, portabebés… Todo son cosas que podemos pedir prestado o comprarlo de segunda mano. Para nosotros es sin duda nuestra primera opción siempre, y de momento, podríamos decir que prácticamente la única

Cosas que compramos nuevas

Las sillitas del coche siempre las hemos comprado nuevas. Para nosotros esto es importante ya que comprarlas de segunda mano no nos asegura que no hayan sufrido algún accidente y cuando esto sucede pierden su eficacia.

Los zapatos también los compramos nuevos, a no ser que encontremos seminuevos, ya que el pie se hace a cada niño. Intentamos que por lo menos, estén hechos en España.

Juguetes y regalos – como gestionarlos

Los juguetes y los regalos que hacen a nuestros hijos es sin duda lo peor que he llevado. Por suerte, desde que me propuse firmemente reducir el plástico y todo lo innecesario, la familia y amigos dejaron de hacer regalos.
Nosotros sólo les regalamos una cosa en reyes y otra en su cumple. Nada más. Durante el año no compramos nada. Con mi hijo ya lo hacíamos así también. Tampoco hacemos regalos a otros niños si sabemos que no necesitan nada (cero compromisos y esta es la mejor manera de que los demás dejen de hacerte regalos jajaja).
Por el contrario, hemos aumentado las experiencias y estas se han convertido en sus regalos. Cine, teatro, actividades al aire libre, limpieza de entornos naturales… (para nosotros, dentro de estas actividades, están totalmente descartadas las visitas a zoológicos o acuarios).

También fabricamos sus propios juguetes con materiales que tenemos por casa. Puzzles con cartones, cuentos inventados, dibujados y pintados, con ellos como protagonistas…

Si algún familiar insiste mucho, entonces le decimos que puede hacer alguna actividad con los niños o regalarles un cuento.

Hace tiempo leí la experiencia de una familia que decidió no comprar nada en un año ya que gastaban mucho dinero en juguetes. Esta familia cambió una ‘respuesta’ que se suele dar mucho hoy en día a los niños. Cuando sus hijos le pedían algo, en lugar de decir “No, no tenemos dinero” decían “no lo necesitamos”. Desde entonces es la respuesta mágica que utilizamos SIEMPRE. Y es que contestar “no tenemos dinero”, hará que nuestros hijos crezcan pensando que sin dinero no se puede tener nada de lo que deseamos, y esto no es cierto.

Alimentación

Supongo que para todos, es donde más cuesta reducir el plástico.

He podido dar el pecho a mis 2 hijos, al primero 26 meses y con la segunda continúo. La alimentación más completa, más sostenible y que menos residuos genera en el mundo jajaja. Si tienes la posibilidad y las circunstancias te lo permiten, te lo recomiendo 😉

Después de la teta, viene el plástico…

Tenemos suerte porque mi hijo mayor, a pesar de ser bastante especial para la comida, no tenía costumbre de comer alimentos procesados por lo que el cambio no fue tan dramático.
Nunca ha comido golosinas, ni refrescos, ni zumos… Tampoco le solíamos dar bollería industrial ni alimentos procesados en general. Si tenía costumbre de algo, se lo cambiábamos por una opción mejor, sin plástico, y sin decirle nada (muy importante jaja). De momento ha colado todo, excepto los yogures que nos pilla al vuelo.
Así que lo que compramos en plástico son yogures, algunas galletas, nachos y salchichas de tofu. Todo lo demás, lo hacemos en casa (hacer pizzas y bizcochos les encanta y lo disfrutan mucho). O también compramos en panadería.
La pequeña come de todo así que aquí no ha habido problema.

¡Ah! y muy importante, el agua que beben es del grifo, filtrada, no embotellada. Aquí te conté el filtro que usamos.

Por otro lado, nunca compramos ni platos, ni cubiertos, ni vasos especiales para ellos. Han utilizado lo mismo que nosotros. Tampoco utilizaron biberones ni chupetes pero existen muchas opciones sin plástico.

Fuera de casa

Fuera de casa, nuestras botellas reutilizables que no falten. Bolsa impermeable para los pañales sucios y toallitas de tela junto con un bote de agua hermético para evitar las toallitas desechables.

Colegio (Lo que utiliza en el día a día y en excursiones)

Mi hijo mayor que ya va al cole, suele llevar en el día a día, una servilleta de tela, la caja bento y un vaso reutilizable. Tenemos la gran suerte de que en su colegio está prohibido el papel de aluminio, el film, los zumos y yogures envasados en plástico desechable, etc.

Para las excursiones, vamos combinando con lo que veis en la foto, aunque la caja bento ya se nos ha quedado pequeña para llevar su comida, así que pronto tendremos que comprar uno nuevo. Será de acero inoxidable y de momento he visto estas opciones.

*Estas opciones las doy porque quizás estáis en la misma situación que yo, de que estáis buscando pero no encontráis 😉

Y hasta aquí lo que utilizamos para que nuestros hijos generen la menor basura posible. Con los años, nos iremos encontrando nuevos retos, pero esto es un camino en constante evolución y aprendizaje, el cual estamos dispuestos a recorrer con la convicción de que somos parte del cambio a un mundo en el que todos los seres vivos y la naturaleza, convivan en armonía.

A Nonoa mi teoría de los hijos no se si le termina de convencer…

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