Se dice que viajar es uno de los grandes placeres de la vida, sin embargo, para ser sinceros, es algo a lo que pocas personas estamos dispuestas a renunciar, pero el impacto medioambiental del turismo es brutal. Aunque nosotros (y los millones de habitantes restantes del mundo) pensemos que “una vez al año no hace daño”, el turismo representa el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial y se prevé que antes del 2025 este porcentaje aumentará un 40% si no se cambia la corriente. Por eso es tan importante que cambiemos nuestros hábitos y apostemos por un turismo cada vez más responsable. Como siempre, no se trata de “todo o nada” sino de que, dentro de nuestras posibilidades y circunstancias, hagamos lo máximo posible para que nuestras decisiones tengan el menor impacto posible.

Evidentemente, viajar de manera sostenible no es algo precisamente fácil, o por lo menos no tan fácil como lo es desde la comodidad de nuestra casa. Hace dos años escribí sobre mis vacaciones sin plástico en Tenerife donde te contaba mis expectativas sobre unas vacaciones más sostenibles y la inevitable realidad, pero en estos dos años hemos ido aprendiendo poco a poco y aunque todavía nos queda mucho que mejorar, hemos ido siendo cada vez más minuciosos a la hora de preparar nuestras vacaciones.

Este año ya hemos hecho alguna escapada y aún haremos alguna más. Además de ir de camping, algo que hemos hecho durante años y que hemos retomado este año otra vez después de un tiempo, también viajaremos a Luxemburgo. Así que en este post te cuento cómo nos organizamos para generar el menor impacto posible durante las vacaciones.

La clave del éxito

La experiencia me ha llevado a tener claro que, para tener unas vacaciones mas sostenibles, prácticamente todo se resume en una palabra, “organización”. Organizar bien el viaje y ser previsor ya nos garantiza un 90% del éxito (vale, me he inventado el porcentaje, pero no voy muy desencaminada) así que vamos a organizarlo bien.

Nuestro destino y cómo nos moveremos durante el viaje

Algo de lo que hablo en mi libro Mejor sin Plástico, donde dedico un capítulo entero a viajar de manera más sostenible, es sobre lo importante que es, que reflexionemos sobre el lugar de destino. Muchas veces se hacen viajes transatlánticos simplemente para estar en la playa, habiendo playas tan impresionantes en nuestro propio país y que seguramente no hemos visitado. Por eso, no está de más, plantearse hacer viajes “más locales” y disfrutar de las maravillas de nuestra propia ciudad o país. Aún así, si queremos conocer otros países y culturas, podemos optar por lugares donde tengamos la posibilidad de viajar en tren o coche compartido.

El avión es el medio de transporte más contaminante y lo ideal sería evitarlo. Nosotros por ejemplo, hemos recorrido varios países de Europa por carretera, Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo… la mayoría de ellos en autocar o coche compartido. Sin embargo, este año, por las circunstancias, hemos decidido viajar en avión a Luxemburgo. A pesar de que el mayor impacto medioambiental de nuestro viaje será causado por el avión, ¡no tiramos la toalla! y haremos lo posible por reducir nuestro impacto durante el resto del viaje.

Durante el viaje, podemos elegir movernos en bicicleta, autobús o tren… y caminando lo máximo posible (bueno para ti y bueno para el planeta). Si tenemos claras las rutas que queremos hacer y las organizamos antes de salir de viaje, nos será más fácil optar por medios de transporte más sostenibles. Alquiler de bicicletas en la zona, trenes, autobuses, etc.

Alojamiento

El tipo de alojamiento que elegimos también supondrá un mayor o menor impacto. Para nosotros siempre una buena opción es elegir un alojamiento donde podamos cocinar. Es una manera no solo de generar menos basura, sino también de ahorrar. Este año todas nuestras escapadas son a campings con nuestra tienda de segunda mano, donde podemos cocinar, al igual que en Luxemburgo donde también nos alojaremos en un camping, aunque allí nos quedaremos en un bungalow.

Podemos elegir entre campings, apartamentos, intercambio de casas (aquí, La Ecocosmopolita, nos cuenta su experiencia intercambiando casa). También pensiones, casas rurales o incluso hoteles sostenibles (aquí tenéis un mapa de hoteles sostenibles de España).

Lo que no puede faltar en nuestra maleta: Los kits sostenibles

Hay una serie de kits imprescindibles que nos ayudarán a evitar generar basura innecesaria durante nuestras vacaciones y que, además, no ocupan mucho espacio. Ya sea que viajes en avión, en furgoneta o en tren, que viajes unos días o unas semanas, son kits muy útiles para todos.

Bolsas de tela para comprar a granel, cubiertos reutilizables, botella rellenable… Lo importante es simplificar y llevarnos solo lo necesario. Nosotros, por ejemplo, no usamos pajitas ni tenemos costumbre de ir a comer a restaurantes asiáticos por lo que nos ahorramos llevar esos reutilizables. Por otro lado sí que nos gusta probar a veces la comida callejera que pedimos que nos la pongan en nuestra fiambrera o visitar ferias locales donde nos sirven la bebida en nuestro propio vaso. Pero además también son reutilizables que nos permiten llevar ya nuestra comida preparada y evitar así terminar comiendo cualquier cosa por ahí.

Si viajamos en avión podemos llevar nuestra botella reutilizable vacía antes de pasar por el control sin ningún problema y rellenarla una vez pasado el control. Prácticamente en todos los aeropuertos hay fuentes de agua donde podemos rellenar nuestra botella. Personalmente no he probado a pasar botellas de vidrio por lo que no sé si permiten, pero las de acero permiten pasarlas sin problema siempre y cuando estén vacías, excepto si viajas con niñ@s que permiten pasarlas llenas.

En el lugar de destino debemos asegurarnos si el agua de la ciudad es potable. Si es así, podemos ir rellenando nuestras botellas donde nos alojamos y en las fuentes que nos vayamos encontrando durante la ruta.

Por otro lado, los productos de cosmética e higiene sólidos y reutilizables nos permitirán ahorrar mucho espacio y además, al no ser líquidos, no nos ponen pegas en el aeropuerto si viajamos en avión.

Yo soy de esas personas que intenta organizar sus vacaciones sin regla porque uso compresas de tela y no es naaaaada cómodo (para mí) la limpieza de estas mientras estoy fuera de casa, aunque evidentemente se puede hacer sin problema. Pero en este caso, si usas copa menstrual, ¡es aún más ideal!

Si necesitas ahorrar espacio para transportar o conservar alimentos, puedes usar wraps, bolsas de silicona o porta bocadillos reutilizables. ¡A nosotros nos van genial!

Por último, si nos alojamos en un lugar donde tenemos cocina, también tendremos que lavar platos así que para evitar comprar jabón, bayetas y estropajos de plástico en el lugar, podemos llevar los nuestros. Ya sea una esponja de luffa o un cepillo vegetal, incluso jabón sólido de marsella para lavar platos, cubiertos o alguna prenda si no podemos llevarlo en formato líquido.

Otras cosas importantes…

Protector solar de filtros físicos, en lugar de filtros químicos, en envase de aluminio reutilizable (en el directorio podéis encontrar muchas tiendas zero waste donde los venden y aquí podéis leer sobre la importancia de evitar algunos químicos de los protectores solares que están acabando con los corales).

Repelente de mosquitos sólido (este es de Mu’ Tú, llevamos usándolo un año y medio y es ¡una auténtica pasada!) .

Carbón activo para filtrar el agua (este es de Luffa Shop pero lo puedes encontrar en varias tiendas del directorio). Nosotros los llevamos al camping y también a nuestros viajes.

Y ¡un buen libro! por supuesto 😉

Aunque aparentemente puede parecernos que son demasiadas cosas, todo ello ocupa muy poco espacio, ¡te lo prometo! y evitará la generación de muchos residuos.

Más eco-tips para las vacaciones

  1. Si nos alojamos en un lugar donde podemos cocinar, hacernos un menú para todo el viaje, que sea sencillo, rápido y con ingredientes naturales nos ayudará a evitar comprar productos envasados. Podemos buscar por la zona mercados locales, fruterías o tiendas a granel. De esta manera, no solo podrás probar los productos locales, algo que recomiendo mucho, sino que también apoyarás al comercio local y contribuirás a la economía de la ciudad. Para aquello que necesitemos y no encontremos sin envasar, podemos priorizar envasados en vidrio, cartón o papel. Nosotros, por ejemplo, siempre hacemos un menú y al camping ya llevamos toda la comida comprada a granel. En los supermercados del camping compramos frutas, verduras y pan con nuestras propias bolsas. Pero cuando viajamos por otros lugares donde no podemos llevar nuestra propia comida, buscamos los mercados de la zona e intentamos evitar los supermercados. Igualmente, a Luxemburgo, como vamos pocos días, meteremos en nuestra maleta algunos básicos como arroz, frutos secos, soja texturizada o cuscus comprado a granel, que junto con verduras ya podemos hacer varias comidas sencillas, rápidas y diferentes.
  2. ¡Rechaza! Esta “R” es clave. Rechacemos el plástico y cualquier material de un solo uso que sea innecesario, rechacemos comprar cosas que no necesitamos ni nos aportan nada. Si vamos a un hotel, rechacemos todos los desechables empaquetados individualmente que nos ponen en el baño.
  3. Cuando estemos fuera, llevemos siempre con nosotros estas tres frases:
    – Sin pajita, por favor.
    – No me de bolsa, traigo la mía.
    – Sírvamelo aquí, gracias.
  4. Hagamos buen uso de los recursos y dejemos siempre el lugar mejor de lo que lo encontramos.
  5. Disfrutemos, aprendamos y enriquezcámonos con cada escapada.

Personalmente he viajado muchas veces a Luxemburgo, pero esta será la primera vez que lo haga desde que comencé este estilo de vida así que sin duda será un reto. ¡Ya os iré mostrando por Instagram lo que me voy encontrando por allí! Pero de momento, ya tengo claro que en cualquier escapada tendré que hacer peripecias para evitar los desechables, igual que Nonoa.

* Ilustración de mi libro Mejor sin Plástico.

Si has leído hasta aquí ¡¡¡Gracias!!! 

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