¡Hoy el blog cumple 2 años! Y no podía faltar en este día un post especial para agradecer de todo corazón todo el apoyo que he recibido en estos años a través de esta pequeña ventana al mundo. En este último año el blog ha crecido muchísimo y para mí es signo de que cada vez hay más personas queriendo cambiar su manera de vivir. ¡Hay esperanza! así que un millón de gracias por estar y por todo el cariño, pero sobre todo por unirte al cambio que tanto necesitamos.

Después de muchos meses sin poder escribir en el blog, y muy poco en las redes sociales, hoy vuelvo para quedarme y contarte porqué he estado tan desaparecida todos estos meses. Pero me voy a hacer la interesante, (así, a lo típico) y voy a dejar para el final el motivo más emocionante, porque primero me gustaría contarte otras cosas que he vivido este año.

Cosas que pasan cuando la desmotivación toca la puerta

El primer año, dediqué todos mis esfuerzos a buscar alternativas a los desechables y a reducir al máximo la basura que generaba, y aunque esto es un camino en el cual nunca dejas de aprender y siempre hay muchísimo margen de mejora, siento que en este sentido he encontrado el equilibrio y estabilidad que se necesita para que, todo lo que al principio suponía un esfuerzo por mi parte, se haya convertido en algo totalmente natural, (a pesar de que en ocasiones aparece “algo o alguien” que tambalea mi balanza, claro). En esta primera etapa, es muy común que nos centremos solo en el envase, pero con el tiempo, comenzamos a ver más allá de este y nos empezamos a preocupar también por el contenido, por todo lo que hay detrás de cada cosa que consumimos. Y es en esta etapa, en la que descubrimos por un lado, la complejidad (y profundidad) de las cosas, y por otro lado, lo “ligeramente” lejos que estamos todavía de un cambio real. Quizás por eso, este año estuve varios meses bloqueada y era incapaz de escribir en el blog. Tenía muchos temas para compartir pero pasé por esa típica fase, cuando ves que todavía nos queda mucho camino, en la que te planteas si lo que haces es suficiente o si realmente vale la pena. Está claro que leer y escuchar a gente decir que no reciclan porque eso quita el trabajo a otras personas o que hay que sustituir todo el plástico por papel o materiales biodegradables “porque estos no contaminan”, no ayuda precisamente a mantener la esperanza en la humanidad en niveles demasiado altos, básicamente por el desconocimiento que todavía existe y porque la mayoría de las soluciones que se plantean no son más que paños calientes para mantenernos calladitos y conformes temporalmente, pero que no nos llevan a una verdadera solución.

Mantener la motivación no siempre es fácil en ningún camino que nos lleve a un mundo mejor, a veces por las circunstancias personales, otras por estar en un entorno que no colabora u otras porque parece que granito a granito la montaña nunca crece, pero personalmente, no me permito estar en ese estado demasiado tiempo ni darle más importancia de la que tiene, y de hecho no lo estuve. Creo en nosotros, en nuestra capacidad para cambiar y mejorar y veo que estamos consiguiendo cambios cada vez mayores, de hecho este año ha sido increíble cómo los medios de comunicación se han hecho eco de los problemas medioambientales que ocasiona el plástico y esto está removiendo conciencias. Queda mucho, porque el plástico no es el único problema al que nos enfrentamos pero son pasos muy importantes.

Aún así, pasé tiempo pensando de qué manera podemos aligerar el paso y cómo comenzar a ver más allá del envase lo más pronto posible y no quedarnos “enganchados indefinidamente” en evitar el plástico sin tener en cuenta otros aspectos importantes que existen a consecuencia de nuestro modelo de consumo. Durante aquel estado de bloqueo mental surgió la oportunidad de dar a conocer este movimiento a muchas personas, y aunque no podía escribir en el blog, pude saltar la pantalla para hacer cuatro conferencias muy importantes durante el año que fueron un chute enorme de energía, esperanza y motivación. Dos de ellas, para jóvenes de toda España que se reunieron en Barcelona, y las otras dos para unas 120 personas de todas las edades, incluido niños y personas bastante mayores. Es maravilloso encontrarte de cara con gente que quiere cambiar las cosas, que no quiere quedarse quieto de brazos cruzados esperando a que otros hagan algo, y es aquí cuando te das cuenta que podemos conseguirlo.

Este año también, junto con una amiga, elaboramos un proyecto Residuo Cero para los habitantes de África (una guía para reducir los residuos en la vida cotidiana) que se expuso en verano a todos los participantes de La Gran Muralla Verde, en Senegal. Fue todo un reto porque sus circunstancias y retos diarios son totalmente diferentes a los nuestros, y había que estudiar bien sus posibilidades. Fue otro subidón de motivación y tuvo grandes resultados.

Finalmente, y ahora sí te cuento lo más emocionante del año (dentro de lo emocionante que ha sido todo ya de por sí), parte de este año lo he dedicado a uno de los proyectos más importantes de mi vida, he estado ¡escribiendo un libro! Han sido meses muy muy intensos, de muchísimo aprendizaje y de locura máxima, todo hay que decir, pero no tengo dudas de que ha valido la pena. En poco tiempo verá la luz y no puedo estar más feliz de pensar que este libro pueda ayudar a facilitar el camino de todo aquel que quiera hacer cambios.

Es curioso, en el post del año pasado, del primer cumpleblog, escribí al final que como proyecto futuro me gustaría escribir un libro, pero jamás imaginé que se materializaría tan rápido. De repente, solo un año después, te estoy contando que ese libro ya está escrito… ¡qué fuerte!

Me parece increíble todo lo que he vivido y aprendido este año y todo lo que está por llegar. No puedo estar más agradecida…

Como conclusión final de todo lo que he vivido este año, y a la que llego continuamente, es que siempre podemos elegir. Cuando estamos frustrados, desmotivados… cuando tenemos dificultades… podemos elegir entre quedarnos en ese estado indefinidamente como una forma de rendirnos, o buscar la manera de salir de ahí, centrándonos en nuestras posibilidades, en todo lo que podemos hacer según nuestras circunstancias y continuar tirando del carro animando a otros a tirar de él para que la carga individual sea cada vez menor y vayamos cada vez más rápido.

Así que, ahora que tengo un poco más de tiempo, vuelvo oficialmente al blog, a mi ritmo como siempre pero deseando volver a compartir todo lo que voy aprendiendo y todos los post pendientes que llevan meses y meses a la cola. Por supuesto Nonoa también volverá, ella también ha estado recuperándose de este año tan intenso 😉

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