Quiero una vida libre de plástico

Está fue la frase que pasó por mi mente justo antes de decidir cambiar nuestra manera de vivir. Y aunque todo empezó por el plástico, nuestro objetivo poco a poco se ha ido transformando hasta querer alcanzar el residuo cero (zero waste). 

Desde que me independicé, con 19 años, he reciclado siempre y esto me hacía sentir bien. Sentir (o más bien pensar) que contribuyes a la mejora del planeta es muy satisfactorio, pero la verdad es que no era al 100%. Miraba mi basura y me abrumaba ver cuánta basura generábamos sólo 2 personas.

Aun así, he vivido muchos años con este sentimiento sin buscar una alternativa, de hecho ni siquiera sabía que las había. Esta frase puede sorprender a quien esté acostumbrado a llevar una vida sostenible pero la realidad es que, al igual que yo, hay muchísimas personas que sienten frustración al ver su basura, pero no buscan alternativas por varias razones. Algunos porque piensan que no existen, otros porque consideran que necesitan mucho tiempo para buscarlas, otros por comodidad… y otros simplemente porque no quieren.

Pero sí, hay alternativas para (casi) todo y espero poco a poco poder publicarlas para que sea más fácil llevar una vida sostenible y respetuosa con nuestro Planeta y con nosotros mismos.

Porqué el cambio hacia una vida sin plástico

Hubieron 2 momentos claves que me removieron interiormente y que hicieron que cambiáramos nuestros hábitos.

El primero fue un artículo que compartió una amiga sobre el agua embotellada. Aquí puedes ver un artículo que hemos escrito recientemente sobre el tema.

Ya había escuchado algo sobre ello pero como habían diferencia de opiniones sobre que agua era mejor, nunca le di mayor importancia. Lo que no sabía era lo tóxicas que eran estas botellas, tanto para nosotros como para el medio ambiente. Me hacía sentir mal tirar tantas botellas pero pensaba que reciclándolas era suficiente. Pero no, no era suficiente…

Empecé a informarme, a leer estudios, datos, estadísticas y un mundo desconocido se abrió ante mí. Me encontré con datos como estos:

“En los últimos 40 años (desde 1973) el plástico ha aumentado en un 650%”

“Se calcula que en el océano hay vertidos 100 millones de toneladas de plástico”

“Sólo en 2012 se crearon 288 millones de toneladas de plástico”

“La industria del plástico tiene el objetivo de crear 33.000 millones de toneladas más de aquí al 2030”

“Dependiendo del tipo de plástico puede tardar en degradarse entre cientos y miles de años”

“La Organización Mundial de la Salud y la UNEP han declarado conjuntamente que la disrupción endocrina (uno de los efectos del plástico) es una crisis global”

Aunque nunca lo había pensado, utilizar un material tan tóxico para el medio ambiente y para nosotros, que tarda cientos de años en degradarse (en el mejor de los casos) y que está acabando con miles de especies (entre otras cosas), tan sólo para crear un producto de un sólo uso, un producto que usarás durante a penas unos minutos, es una auténtica locura con consecuencias catastróficas.

Lo que está claro es que el plástico nos ha hecho la vida mucho más fácil. Nuestra nevera es de plástico, nuestra lavadora, ordenadores, móviles, coches y un sin fin de productos que usamos a diario a los cuáles estoy realmente agradecida. Pero resulta que su uso se nos ha ido de las manos con el plástico desechable. Una bolsa de plástico cuya vida útil es de 20 minutos (lo que tardas del super a casa), una botella de agua que su vida útil es lo que tardas en bebértela, un paquete de pastas o de arroz o de legumbres, un vaso de plástico, un cubierto, un plato, un bastoncillo de oído, un yogur, film… todo tarda cientos, incluso miles de años en desaparecer y sólo lo hemos usado unos minutos! es difícil imaginar la magnitud de ello pero piénsalo. De hecho, si vamos más allá, no tiene sentido que utilicemos cosas de un sólo uso, sea plástico, papel, vidrio o cualquier otro material. Los recursos que se consumen para crear productos desechables y sus residuos a posteriori, junto con las emisiones de CO2 son el principal motivo del cambio climático.

Aquí os dejo un pequeño vídeo para que veáis el proceso de fabricación de una simple cuchara de plástico de un sólo uso.

 

El segundo momento clave, fue ese momento que por lo que he podido conocer, es un momento común en muchas personas que deciden cambiar a una vida sin plásticos y/o sin residuos, y es ese momento en que te quedas hipnotizado mirando tu basura y piensas… ¡tengo que hacer algo! Es un momento que me resulta cómico si pienso que hay muchas personas en el mundo mirando su basura pensando “qué hago con mi vida”.

Supongo que debe ser algo así…

Cómo comenzamos a cambiar nuestros hábitos

Lo primero que hicimos fue deshacernos de las botellas de plástico y comprar un filtrador de agua para el grifo. Después nos hicimos con bolsas de tela para comprar a granel. Patri y Fer de vivir sin plástico han creado un directorio genial de tiendas a granel en toda España. Lo tercero que hicimos fue buscar alternativas al film y papel de aluminio (aquí podéis ver un artículo con todas las alternativas que hemos encontrado hasta ahora). También hemos hecho nuestros propios productos de limpieza e incluso de higiene personal (Aquí podéis ver algunas recetas caseras de los productos que hacemos nosotros mismos tales como desodorante, pasta de dientes, detergentes multiusos, etc). Y lo que no nos hacemos nosotros, lo compramos a granel, como jabones y champús sólidos, bicarbonato y algún que otro producto más. Siempre llevando nuestros propios envases. Y es que no sólo existen tiendas a granel de alimentos si no también droguerías a granel!. Y lo más importante que hemos hecho es reducir, reducir y más reducir. Sinceramente creo que esto es lo más importante. Rechazar lo que no necesitamos y reducir lo que consumimos. Apostando por un consumo sostenible y responsable.

Bea Johnson, autora de Zero Waste Home (Hogar “Cero Residuo”) en una entrevista para CCTV América, dijo: “Es importante decir que cuando tienes cosas que no necesitas, se las estás reteniendo a otras personas, les estás impidiendo ser útiles para otras personas”. Esta frase me ha marcado muchísimo y ha hecho que estemos donando, regalando o vendiendo todo lo que no utilizamos para que otros puedan aprovecharlas y esas cosas cumplan su función para la que fueron creadas.

Resultados que vamos viendo

Hemos pasado de tirar la basura de plástico cada día, a tirarla una vez cada mes y medio. Sin duda es un cambio importante, pero la verdad es que soy un tanto inconformista y a la hora de hacer cambios me cuesta hacerlos poco a poco y quiero hacerlo de golpe. Así que generar un cubo de plástico una vez cada mes y medio me sigue pareciendo mucho, teniendo en cuenta todo lo que hemos reducido. Pero aunque a mi me cueste esto de ir despacio, creo que lo ideal es ir “poco a poco” cambiando los hábitos, sin agobiarse y dando pasos seguros.

Aún así, hacer un cambio de este tipo no nos ha costado tanto como pensaba, el todo es proponérselo.
Es verdad que cuando todo lo que nos gusta viene envasado, el cambio se hace más difícil pero personalmente yo no he echado en falta nada de lo que compraba antes. Comprando a granel comemos mucho más sano y nos sentimos mejor, los productos de higiene no son tóxicos ni para nosotros ni para el medio ambiente y además contribuimos un poquito a no ensuciar tanto nuestra Tierra ¿Qué más se puede pedir?
De hecho estamos tan entusiasmados que intentamos reducir no sólo el plástico si no cualquier envase de cualquier material si existe la posibilidad. Sobretodo si es de un sólo uso como el papel, cartón, bioplasticos…

Es un cambio positivo que nos está enriqueciendo muchísimo a todos los niveles. Y aunque a algunas personas de nuestro entorno les pueda parecer todo muy raro e incluso exagerado, a nosotros este camino nos hace sentir cada vez más libres y más felices.

Está claro que Nonoa sabe bien de lo que hablo…

Referencias:

Plástico vertido a los océanos en 2015

El plástico mata

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