En este tercer y último post que escribo, dedicado a nuestro primer año viviendo sin plástico, quiero mostrarte, de manera resumida y simplificada, una recopilación (de otros artículos y de lo que he ido publicando por las redes) de todos los cambios, a nivel material, que hemos ido haciendo durante el año, más o menos el orden en el que los hemos hecho y algunos datos de la basura que hemos ahorrado al planeta siendo una familia de cuatro. Además os iré dejando enlaces de antiguos post para que podáis leer y ver con más detalle los cambios que hemos hecho si os interesa algo en concreto.

Lo que empezó con el objetivo claro de reducir el plástico al mínimo, se fue transformando hasta querer reducir no sólo el plástico si no cualquier desechable, siguiendo el movimiento residuo cero (zero waste). Y es que cuando empiezas, engancha ¡y no puedes parar!

A medida que hemos ido haciendo cambios, hemos tenido que hacer varias inversiones, ya que los reutilizables de entrada son más caros. Pero son inversiones que hemos recuperado a corto o medio plazo, y una vez recuperada la inversión, el ahorro ha empezado a ser muy significativo.

Por ejemplo, a partir de este año que empiezo, es cuando voy a notar de manera abismal el ahorro, ya que todas las inversiones más importantes en reutilizables, he podido hacerlas en este primer año.

Cambios de desechables a reutilizables

1. Filtro y botellas reutilizables – Adiós agua embotellada

Como ya he contado en alguna ocasión, fue un artículo que leí sobre el agua embotellada lo que me hizo ‘despertar’ y empezar a vivir sin plástico. Por eso fue el primer cambio que hicimos en casa.

Como el agua del grifo se nos hace insoportable (por el sabor), compramos un filtro de carbón activado que se instala fácilmente en el grifo y dura 6 meses, aunque nosotros lo usamos 8, y la diferencia del agua es brutal.

Este cambio, junto con las botellas de agua reutilizables de vidrio y acero que adquirimos para fuera de casa, han hecho que al año, comparando más o menos con lo que consumíamos en años anteriores, ahorremos una gran cantidad de residuos plásticos. Unas 360 botellas pequeñas de 330ml / año y unas 96 garrafas de 8 litros / año ¡Qué barbaridad!

2. Bolsas de tela y compra a granel

Enseguida busqué bolsas para las compras del día a día en el mercado local y la compra a granel (aquí te dejé varias alternativas). Dejé de comprar en grandes supermercados y opté por apoyar al comercio local.

En este mapa de Vivir sin Plástico encontré muchísimas tiendas para comprar todo tipo de alimentos a granel. (Y aquí te conté cómo hacemos la compra sin plástico)

Bolsas y recipientes para las compras

Compra en el mercado local con mis bolsas de tela

Compra mensual en una tienda a granel con mis bolsas y recipientes

Esta parte es la que más tiempo me llevó inicialmente. Encontrar los lugares donde me permitieran llevar mis propias bolsas y recipientes, me hicieran la tara y también donde me sintiera cómoda comprando, sin tener que dar tantas explicaciones y excusas. Pero sin duda ha valido la pena el esfuerzo, porque junto con las botellas de plástico, es donde más hemos ahorrado en basura.

No sabría decir muy bien cuántas bolsas nos ahorramos al año, pero en una compra semanal sólo de fruta y verdura, calculé que me había ahorrado 16 bolsas, teniendo en cuenta que en las fruterías no te mezclan los alimentos y te dan una para cada cosa, aunque sólo compres una manzana. Si multiplico, al año serían unas ¡480 bolsas!

Con esto quiero decir, que aunque no tengas tiendas a granel cerca o económicamente no puedas permitírtelo, siempre puedes reducir una cantidad brutal de plástico usando tus propias bolsas para la compra de frutas y verduras. Y si es en mercados o fruterías mejor, porque no te pondrán pegas nunca 😉

Por otro lado, en una compra mensual que hice de productos a granel, vi que había ahorrado 26 empaques plásticos.

3. Productos de higiene personal

Lo siguiente que hice fue hacer algunos cosméticos, como el desodorante y la pasta de dientes. Sustituí los cepillos de dientes de plástico por los de bambú y comencé a utilizar champú y jabón en pastilla. (Aquí puedes ver nuestro baño completo sin plástico, minimalista y zero waste).

Desodorante casero

Pasta de dientes casera y cepillo de bambú

Jabón y champú sólido

Estos últimos, me costó muchísimo encontrar unos que le fueran bien a mi pelo, pero por suerte encontré los de Mu’ tú.

Tanto en higiene como en productos de limpieza estamos ahorrando, no sólo basura, si no también muchísimo dinero. De hecho es donde más lo hemos notado.

24 desodorantes al año, 16 cepillos de dientes, 26 botes de champú y gel, y 12 tubos de pasta de dientes (con sus microplásticos incluidos…).

4. Productos de limpieza – Cuanto más simple mejor

Empecé a usar nueces de lavado y jabón de marsella para la ropa. Y bicarbonato, percarbonato y vinagre para la limpieza de la casa.

Cepillos de madera para los platos y baño, y trapos de telas viejas para sustituir estropajos y bayetas de microfibras.

Cuando tuve que sustituir la escoba y el recogedor, opté por una escoba de madera y fibra de coco y un recogedor metálico que me durará unas cuantas vidas.

Para el lavavajillas y la ropa blanca, compro productos a granel.

Productos de limpieza sin plástico y sin tóxicos y otros comprados a granel con mis propios recipientes

5. Fuera film, aluminio, papel de horno y servilletas de cocina

Tanto para conservar, como congelar, e incluso para pic-nic y fuera de casa en general, sustituí el film y el aluminio por tuppers de vidrio, bolsas de silicona y wraps (tela encerada).

Y el papel de horno por esta lámina de silicona.

Sustitutos del film plástico, papel de aluminio y papel de horno

Recipientes de vidrio, bolsas de silicona, lámina de silicona y wraps

Por otro lado, eliminé directamente el papel de cocina y eso que pensaba que no podría vivir sin el.

Para limpiar uso trapos, y para escurrir el aceite de los fritos, uso cestas metálicas o coladores.

6. Servilletas y pañuelos de tela

Como dejé de utilizar servilletas de papel, la costurera del mercado me hizo servilletas de tela a partir de un mantel que no usaba. Las uso en casa, pero también las llevo en el bolso. Así evito servilletas de papel también cuando salgo.

Por otro lado, eliminamos los pañuelos de papel y recorté trozos de tela de ropa de mis hijos que no podía ni vender ni regalar ni donar (ya se pueden imaginar como estaban jaja). Y eso es lo que utilizamos para los resfriados. Aunque para cuando estamos fuera de casa, usamos unos más bonitos y decentes 😉

7. Maquinillas de acero

Este cambio tardó un poco más en llegar. Por lo que había leído sobre estas maquinillas, pensaba que cuando empezara a utilizarla me iba a cortar media pierna, y mi marido tampoco estaba nada convencido. Pero compramos esta que estaba muy bien de precio, para probar.

Y aquí seguimos, vivos como si nada jajaja. Corta igual que una maquinilla desechable. Personalmente me he cortado muy pocas veces, menos que con las otras de hecho, por lo que ha sido un cambio estupendo donde ahorramos muchísima basura plástica.

¿Sabías que las maquinillas de plástico no se reciclan? Al año nos estamos ahorrando unas 50 maquinillas de media.

8. Pañales de tela

Como te conté en el post de niños y bebés zero waste, he aquí el cambio que más me ha costado hacer.

Sí, lo confieso, soy muy escrupulosa, pero me pesaba más mi conciencia que la idea de lavar los pañales.

Mi marido tampoco estaba nada de acuerdo, pero al final di el paso y es de los mejores cambios que he hecho. Ni gasto más agua, ni pongo lavadoras de más, ni los lavo a mano tampoco.

Además usamos toallitas reutilizables en vez de desechables.

9. Bolsas de basura

También me despedí de las bolsas de basura de plástico y empecé a hacer las mías con papel de periódico.

Como te conté aquí, hacer bolsas de papel no es lo más fácil ni cómodo pero todo sea por ahorrar en plástico jaja. Aún así, este es el cambio que más me cuesta mantener. En el enlace también hay un vídeo tutorial de como hago las bolsas.

10. Fuera de casa

Fuera de casa también hemos hecho cambios. Llevamos siempre nuestros reutilizables y de esa manera, evitamos generar basura también cuando salimos. Pajitas de acero inoxidable, vasos reutilizables, cubiertos, servilleta de tela, nuestra botella…

11. Ducheta

Este es otro de los últimos cambios que hemos hecho y que sustituye al papel higiénico, al bidé e incluso a la escobilla de baño ¡Encantadísima que estoy!

¿Sabías que se talan una media de 385 árboles para fabricar el papel higiénico que utilizará sólo una persona durante su vida?

12. Compresa de tela

Este fue mi último cambio porque al dar el pecho a mi hija, he estado sin regla ¡2 años y medio! y hasta hace unos meses no tuve que preocuparme de este tema. Ha sido el cambio que más inversión inicial ha requerido y la que se recupera a medio plazo, pero ha sido de los cambios más bonitos y conscientes que he hecho. Algún día me gustaría contaros mi experiencia con ellas y el porqué no uso copa menstrual.

Estos son nuestros cambios, pero no quiere decir que todos debamos ir al mismo ritmo. Lo más importante es empezar, proponernos un objetivo concreto para reducir el plástico que no nos resulte complicado. Una vez que somos conscientes de nuestro entorno y damos el primer paso, es difícil volver a mirar hacia otro lado.

Cuando nos marcamos pequeños retos y los hacemos nuestros hasta el punto de que ese cambio nos resulta ridículamente simple, podremos ir a por el siguiente. Cuantos más cambios hagas (ordenadamente), y los pongas en práctica de manera que sean parte de ti, más capacidad tendrás para adquirir nuevos hábitos. Por el contrario, si lo hacemos todo de golpe, puede ser que nos agobiemos hasta tal punto que decidamos tirar la toalla antes de tiempo.

“No sólo cambiamos nuestros hábitos, cambiamos nuestro entorno, la manera en cómo nos ven los demás y la manera en que percibimos el mundo”

Es un camino en el que nunca dejamos de aprender, y debemos tener presente siempre, que por muy poco que nos parezca lo que hacemos, siempre será más de lo que hacíamos. Cuando se trata de cambiar el mundo, todo cuenta y el poco no existe.

Y si todavía no sabes por donde empezar, Nonoa nos da algunas ideas 😉

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